El efecto placebo y la alimentación

¿Cuál es tu relación con la comida?

No te voy a presionar que contestes justo ahora, pero estoy seguro que hasta el final del artículo sabrás la respuesta.

Para muchos, está relación entre la comida y el ser humano puede parecer un simple cuento.

Sin embargo, sabemos que hay personas que utilizan la comida  como premio, como elemento de tortura (empleando dietas de moda), como castigo, como elemento de “tranquilidad/equilibrio emocional” (en momentos de tristeza o felicidad) y no por último para tranquilizar el hambre fisiológico.

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Buscamos milagrosamente qué tipos de alimentos, combinaciones, sustancias y cuántos gramos consumir pero no pensamos en “nuestra relación” con los alimentos. (libro)

Sin duda nuestra relación con la comida es muy compleja y “se extiende más allá de la nutrición, la fisiología, la psicología o cualquier otra perspectiva única”.

Quizás es el momento de cambiar el paradigma y pensar allá de alimentos buenos y malos puestos sobre pedestales por la industria alimentaría cómo los alimentos bajos en grasas, bajos en azucares y muchos otros.

¿Qué piensas de tu comida, más exacto que piensas de tus alimentos?

Si has hecho alguna dieta, donde restringir calorías es la directriz principal (pasar hambre), entonces es posible que tu relación con la comida sea algo sensible. Puede ser algo cómo el amor y el odio por la comida. Has odiado el acto de medir los gramos de esas comidas “sanas” que no tenían sabor y por lo tanto es probable que hayas empezado a odiar esos alimentos. Un odio, que se parece más bien a un software que viene incluido con las dietas de moda, el cual ya no lo puedes desinstalar. Más bien te entró un virus y parece imposible limpiar el sistema, la mente.

¿Qué sentido tiene, adoptar un comportamiento “bipolar” hacía la comida, donde tengo que odiar la comida mientras estoy a dieta para adelgazar, para después amar y comer sin parar los alimentos que tanto me prohibieron?

Lo que crees acerca de los alimentos, que tú comes, puede tener efectos positivos o negativos.

Todos sabemos qué es el efecto placebo y supongo que hemos sentido, por lo menos una vez en la vida, qué es inducir una buena sensación, saber que una comida te va hacer bien y que de verdad pase. El simple hecho de que tengamos confianza en un producto, sustancia o medicamento, la creencia de que su acción sobre nosotros resultará positiva, será suficiente para que la magia se produzca.

El efecto placebo no tiene nada que ver con algunas sustancias secretas o compuestos químicos de los alimentos, sino con el poder de nuestra mente.

Al contrario del efecto placebo, existe el efecto nocebo. Este efecto se podría describir como cuando una persona está condicionada a esperar una respuesta negativa, o para anticipar los efectos negativos de una experiencia. (estudio)

¿Crees que las etiquetas de los alimentos podrían inducirnos un efecto placebo?

Para contestar a esta pregunta, vamos a ver un estudio muy interesante realizado por la Dr. Alia Crum, que quiso “poner a prueba” su teoría de que las etiquetas evocan un conjunto de creencias. En otras palabras esta investigadora se preguntó si nuestras creencias acerca de las bebidas y las comidas podrían influir físicamente en nosotros.

Básicamente, la investigadora les dio a todos los participantes un batido de 380 kcal. La cuestión es que a un grupo de sujetos les hicieron creer que estaban bebiendo un batido “indulgente” de 620 kcal y al otro grupo les hicieron creer que estaban tomando un batido “prudente” de sólo 140 kcal con nada de grasas o azucares añadidos.

Los resultados son realmente sorprendentes y confirman la creencia de la Doctora Crum. Asimismo el grupo que tomó el batido “indulgente” informó mayor saciedad y mostro una disminución pronunciada de la hormona grelina (hormona que estimula el hambre) después de consumir el batido. El otro grupo que tomó el batido “dietético” mostro una respuesta relativamente estable de la grelina después de consumir el batido.

Aunque todos tomaron en realidad el mismo batido de 380 kcal, la saciedad de los participantes fue coherente con lo que ellos creyeron que han consumido, en lugar del valor nutricional real de lo que consumían. (estudio)

Nuestra mentalidad afecta de manera significativa las respuestas fisiológicas a los alimentos.

Por lo tanto pensar y estar convencido de que un alimento podría tener efectos adversos en nuestro organismo determina un efecto de “malestar”.

Si desconfiamos o sospechamos de un alimento en particular, nuestro cerebro producirá los síntomas que confirman ese “malestar” o desequilibrio. Por ejemplo, este efecto se ha visto en un estudio llamado “Diagnosis de intolerancia a la lactosa y el efecto nocebo: el rol de las expectativas negativas”, donde algunos pacientes informaron síntomas de malestar a pesar de que dieron negativo en la prueba. (estudio)

Ahora llega lo más interesante.

Así como lo comenta también la Dr. Mihaela Bilic, nuestro subconsciente es omnipotente y sin límites, y depende sólo de nosotros en qué dirección “le ponemos a trabajar”.

Los investigadores Harris C. y Johns T. relatan, en una magnifica investigación, que mientras las alergias alimentarias y las intolerancias son inmunológicamente y metabólicamente “demostradas”, la experiencia personal, el acondicionamiento  y las expectativas influyen indudablemente las respuestas individuales también.

En relación a esto, las aversiones y los tabúes alimentarios, que también pueden provocar respuestas fisiológicas, son encontradas en las creencias personales y culturales, a veces con poca o con ninguna base en la biología.

Aunque su composición química es a menudo desfavorable desde el punto de vista nutricional y farmacológico, estos alimentos ofrecen una sensación de confort, de alegría, de conectividad y tradición, que sin duda, contribuyen a la salud mental y el bienestar.

En muchas culturas, los alimentos pueden ser también mágicos, sagrados o curativos, elevando los estados espirituales y los impactos psicológicos.

En nuestros tiempos (modernos) de dietas y “alimentos saludables”, las analogías del placebo son difícil de evitar, poniendo de ejemplo a muchísimas personas que recurren a estrategias alternativas para perder peso, como las dietas de moda o sugestiones hipnóticas, entre otros.

La verdad es que los alimentos son mucho más que la suma de sus químicos.

Como símbolos, crean un significado que nuestras mentes y cuerpos interpretan a un nivel fisiológico, influenciando nuestras elecciones de alimentos y la salud para bien o para mal.

¿Entonces cómo empezamos a creer positivamente en nuestros alimentos y cómo estaremos seguros de que esto nos llevará a adelgazar y a tener mejor salud?

Crear una relación positiva con la comida requiere la huida del círculo vicioso, donde la comida quizás era un verdadero enemigo y donde te has quedado bloqueado año tras año.

La forma de triunfar, es mirar la comida con otros ojos y empezar a practicar alimentarte de una forma consciente e inteligente. (libro)

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