Experimentos con el Hambre

Cada vez que me voy de viaje, tengo la oportunidad de “realizar” experimentos con el HAMBRE.

En otras palabras, cuando estoy fuera de mi casa (de mi entorno) salgo de mi zona de confort y el hambre adquiere su verdadero significado.

¿Te acuerdas de la última vez que sentiste el hambre verdadero? Intenta no confundir las ganas de comer algo (apetito para algo específico) con el verdadero hambre.

¿Qué hago yo, más exacto, para seguir con mis hábitos alimenticios cuando me voy de viaje?

En primer lugar, cuando salgo de España (mi casa), intento mantener el mismo significado del hambre y de la comida, que estos dos términos tienen en mi día a día.

Asimismo no permito que el hambre “me tape los ojos” y obviamente no corro hacia un restaurante fast-food con la primera sensación del hambre. Reconozco que hace años el hambre me obsesionaba, y simplemente la idea de salir fuera de mi entorno unos días, me inducía un falso hambre constante.

Ahora, aprendí a relajarme, y cuando el hambre tiene una presencia más fuerte no entro en pánico.

¿Cómo lo hago?

Pues, en mi mente, utilizo una escala del 1 al 10 (1 siendo nada de hambre y el 10 el hambre extremo). He llegado a hacer este ejercicio de manera automática e inconsciente, en mi mente, porque se ha convertido en un hábito.

El hecho de auto-evaluarme, en los últimos viajes, me hizo descubrir que ahora me alimento cuando el hambre se sitúa en un nivel moderado (entre 5 y 8) y rara vez en un nivel extremo (el 10). También me dí cuenta que nunca me alimento cuando estoy en un nivel bajo (el 1) porque cuando no tengo hambre de verdad, la comida me da igual.

Por otro lado, gracias a mi estilo de vida, no utilizo la comida como premio ni como castigo. Aprendí a “utilizar” la comida como algo que va más allá del puro hedonismo.

Lógicamente, la comida me tiene que aportar también esa cuestión placentera ya que si fuese algo desagradable no la comería. Así que también elijo mis platos en función de algo más como por ejemplo en función de los nutrientes que contienen y que me aportan, cómo me hace sentir a corto y a largo plazo, el significado que tienen, y también en función del significado emocional.

Fíjate en el video que hice, cuando he ido a Sinaia (Rumanía).

sopa

A primera vista te puede parecer una “simple” sopa.

Permíteme decirte que ha sido mucho más que una sopa de verduras. Al llegar a Sinaia, una ciudad preciosa de Rumanía, en una época de principio de invierno, lo primero que me vino a la cabeza fue buscar ese confort de calor y sentirme como en casa.

Así que para saciar esas ganas, que tenían que ver mucho más que la simple necesidad de reponer calorías, busqué un restaurante con comida casera. Nada más ver el local me enamoré y entré sin consultar opiniones en google. Una vez dentro del restaurante, las cocineras te explicaban todos los platos que han cocinado (en el mismo día) y de dónde venía la materia prima.

Me quedé realmente asombrado por la pasión que ponían hasta las camareras, que explicaban con orgullo los platos hechos de manera 100% natural.  

Sin darle más vueltas al asunto me pedí una porción muy caliente de sopa de verduras. (y del segundo plato también algo con carne típico de Rumanía)

Como te puedes dar cuenta esa “simple” sopa me ofreció una experiencia culinaria fuera de lo común.

Así que esa porción de comida me ofreció:

  • nutrientes valiosos que mi cuerpo necesita
  • esa cuestión placentera (hedónica)
  • el confort que necesitaba, debido al invierno
  • un significado emocional especial.

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